¿Por qué se produce una fractura de cadera?
Una fractura de cadera es una lesión grave que se produce cuando el fémur se rompe en su zona más cercana a la cadera. Esta lesión se produce fundamentalmente en dos casos:
– Debilidad ósea (Osteoporosis): Cualquier circunstancia que provoque una debilidad del hueso, ya sea a nivel de la propia cadera o una enfermedad metabólica global que afecte a todo el esqueleto como la osteoporosis, puede predisponer a padecer una fractura de cadera. Concretamente la causa más frecuente de fractura de cadera en España y en todo el mundo occidental es la osteoporosis. Además, ciertos medicamentos (tratamiento con corticoides de larga evolución) o circunstancias médicas (enfermedades reumáticas, cáncer, etc) favorecen la aparición de osteoporosis.
– Grandes traumatismos: En personas que sufren caídas desde una altura importante o accidentes de tráfico, aunque tengan buena calidad ósea, la energía de un traumatismo importante puede fracturar la cadera.
Estas fracturas conllevan dos problemas: son muy dolorosas e impiden a quien la padece tanto sentarse como andar. Aunque esto supone un problema importante para cualquier persona, en el caso de las personas mayores se ha comprobado que el encamamiento prolongado aumenta la aparición de complicaciones como neumonías, estreñimiento, dificultad para volver a caminar, etc. Esto junto a la edad de los pacientes que la padecen facilita que se pueda incluso poner en riesgo la vida. Una fractura de cadera casi siempre requiere una intervención quirúrgica, y un tiempo de recuperación prolongado posteriormente para volver a caminar. Por lo general la fractura de cadera del paciente mayor precisará de un manejo tanto por un cirujano como de un médico internista o geriatra para lograr una recuperación adecuada y disminuir la aparición de complicaciones.
Tipos de fractura de cadera. Diagnóstico y Tratamiento de la fractura de cadera
La persona afectada de una fractura de cadera padece dolor en la ingle y pierna afectada y deja de poder andar. Habitualmente una radiografía simple es suficiente para realizar el diagnostico. Las fracturas de cadera las vamos a clasificar en dos grandes tipos según qué zona esté afectada
Fractura subcapital de fémur (fractura intracapsular)
Son aquellas que se producen dentro de la articulación de la cadera, y separan la cabeza del fémur del resto del hueso. Esta fractura afecta a la sangre que llega a la cabeza femoral, por lo que en las personas mayores optaremos por operarlas mediante una prótesis de cadera.
En este caso optaremos por dos opciones la prótesis de parcial de cadera, donde sustituiremos la cabeza del fémur, o la prótesis total de cadera, donde sustituiremos tanto el fémur como el acetábulo. El optar por una u otra opción dependerá del estado de cada paciente, su edad y el tipo de vida que realice. Como regla general la prótesis parcial de cadera se emplea en personas más debilitadas o con poca movilidad, y la prótesis total de cadera en pacientes jóvenes con buena calidad de vida previa.
En el caso de las personas jóvenes, intentaremos siempre que sea posible realizar una fijación de la fractura ya sea con tornillos o con algunas placas especiales. El objetivo en estos pacientes será conservar la cadera original sin tener que sustituirla por una prótesis.
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Fractura pertrocantérea de fémur (fractura extracapsular)
Aunque existen varios subtipos dentro de las fracturas extracapsulares, la fractura más frecuente se llama pertrocantérea, llamada así por extenderse cercana a los trocánteres femorales. En esta fractura, aunque la vascularización del hueso no se ve afectada, si lo hace la capacidad para soportar peso sobre la pierna. En este caso optaremos por realizar una fijación habitualmente con un clavo endomedular.
Recuperación tras la cirugía
Aunque la fractura de cadera es una cirugía muy común debido a la gran proporción de personas mayores que hay en España, padecer una fractura de este tipo es una lesión grave con posibles complicaciones. Tras la cirugía siempre se requiere una recuperación prolongada para poder volver a caminar. Habitualmente, aunque existen excepciones, las personas mayores que las padecen pierden un escalón de independencia funcional, es decir, aquellas personas que andaban con un bastón pasaran a deambular con dos bastones, las que lo hacían con andador puede ser que precisen una silla de ruedas. Es habitual que tras la cirugía se realicen programas de reeducación de la marcha y ejercicios de movilidad y fortalecimiento de la cadera para poder alcanzar una recuperación lo más completa posible.






